

Ser mamá me enseñó una valentía que no sabía que tenía
Me enseñó que puedo estar para alguien incluso cuando estoy cansada, que puedo encontrar fuerzas en lugares donde pensé que ya no quedaba ninguna.Ser mamá me regaló mi motor de vida, esa personita por quien cada día deseo crecer, sanar y convertirme en una mejor versión de mí.Y es increíble cómo, en mis momentos más tristes, una simple sonrisa, una mirada o un abrazo suyo pueden cambiarlo todo.Muchas veces miro mi vida y solo puedo agradecer por haber recibido un regalo tan grande: el privilegio de ser su mamá.Porque mientras intento enseñarle sobre la vida, muchas veces es él quien, sin saberlo, me enseña a mí.
¿Querés empezar tu proceso terapéutico?
A veces, dar el primer paso cuesta... pero no tenés que hacerlo sola.
Estoy aquí para acompañarte con respeto, escucha y sin juicios.
Si ya estás lista, agendá tu primera sesión y empecemos este camino juntas.